El Centro de Manufactura de General Pacheco cumplió 65 años de operaciones en Sudamérica. La instalación produce unidades y partes que abastecen a mercados de la región, entre ellos el Perú. Con una superficie de un millón de metros cuadrados —equivalente a un área de 140 canchas de fútbol— y 250.000 metros cuadrados de construcciones, el complejo integra procesos de estampado, fabricación de motores, armado de carrocerías, pintura y ensamblaje de unidades. La evolución de esta infraestructura permite sostener el flujo de vehículos hacia la red de distribución en el continente, respaldando la presencia de la marca en el mercado de transporte.
Pista de pruebas e inicios de la infraestructura
El desarrollo del predio comenzó en 1960. Antes de levantar las naves de producción, la empresa construyó una pista de pruebas de 1.300 metros de extensión. El circuito se diseñó a partir de datos brindados por la red de concesionarios sobre las dificultades de rodaje y tipos de caminos en Sudamérica. Esta pista se utilizó en sus inicios para evaluar el comportamiento de los vehículos que se ensamblaban en la planta del barrio de La Boca antes de su comercialización.
Durante la colocación de la piedra de inicio en 1960, ceremonia encabezada por Douglas Kitterman, entonces presidente de la subsidiaria en Argentina, se introdujo una urna con publicaciones periodísticas del día a modo de cápsula del tiempo. En 1961, durante la inauguración del recinto, el obispo Devoto bendijo el lugar y se develó una placa de conmemoración que permanece en las paredes del edificio denominado Pacheco Hub.
Autonomía de energía y reservas de agua
Para asegurar el funcionamiento de la maquinaria en un terreno que carecía de servicios de red, la empresa edificó una planta de energía equipada con tres generadores impulsados por motores de embarcación. Esta instalación proveyó la electricidad requerida para la construcción del complejo y la producción vehicular. El 16 de junio de 2019, durante el colapso de la red de energía que afectó a Argentina, Uruguay y zonas de Brasil, los generadores operaron sin interrupciones, permitiendo que las labores continuaran en la fábrica.
En materia de almacenamiento de agua, el predio cuenta con un depósito elevado con capacidad para un millón de litros. Su estructura imita la forma de la bocina del vehículo Ford A. El sistema se completa con dos cisternas bajo tierra con capacidad de un millón de litros cada una. En conjunto, las tres reservas acumulan un volumen de agua equivalente al consumo de 5.000 familias en un día.
De la pampa a la producción para el Perú
En sus primeros años, el complejo fue denominado «la Ford de la Pampa» debido a la ubicación del terreno en una zona rural. El ingreso a las oficinas administrativas contaba con un espejo de agua decorado con esculturas que aludían al cuero de vaca. Con el paso de las décadas, el predio transformó el entorno de campo hasta convertirse en un polo de desarrollo industrial.
Para el mercado peruano, la planta de Pacheco representa un punto clave en la provisión de camionetas Pick Up y vehículos de trabajo. La actualización de sus líneas de montaje consolida la capacidad de respuesta frente a la demanda de flotas de empresas y usuarios de la marca en el Perú, garantizando el suministro de unidades dentro de la red de logística en la región.
Tras seis décadas de funcionamiento, el complejo de Pacheco mantiene su integración en la cadena de valor de la corporación. La continuidad en las inversiones en procesos de tecnología busca responder a las exigencias de sostenibilidad y conectividad del sector automotor en la América del Sur.















